Hace 3 años, construí un botón de pánico con Arduino.
No para un proyecto. Para una persona real que me importa.
Alguien que, en medio de una crisis de ansiedad, no podía ni hablar. Solo necesitaba que algo — o alguien — estuviera ahí.
Ese botón se convirtió en GLIA.
Hoy es una app que ayuda a estudiantes a gestionar su energía, organizarse y regularse emocionalmente. Con IA adaptativa, agenda inteligente y un agente de voz que dice "Estoy aquí contigo" cuando más se necesita.
No está diseñada para un diagnóstico. Está diseñada para cerebros que funcionan diferente — y para los adultos que los acompañan.
Si eres docente, orientador/a, psicopedagogo/a, trabajes en EdTech o simplemente crees que la tecnología puede hacer algo mejor por la educación inclusiva... me encantaría conectar contigo.
GLIA acaba de arrancar. Buscamos aliados, no clientes.
Aquel primer botón no fue un prototipo aislado; fue la hipótesis central de producto: sin contención emocional, cualquier estrategia académica llega tarde. Ese principio sigue siendo el corazón de GLIA hoy — puedes verlo en acción en el Modo Pánico que detiene todo cuando el alumno lleva 40 minutos bloqueado.
El recorrido técnico completo, desde el Arduino inicial hasta la plataforma actual, está en la historia completa de GLIA. Y la motivación personal más íntima, por qué construí el sistema que yo misma necesitaba a los 14 años, cierra el triángulo.