Perfil Cognitivo:
mapa longitudinal del aprendiz
El perfil cognitivo no es un diagnóstico ni una categoría fija. Es una hipótesis viva sobre cómo funciona un individuo que el sistema construye desde la evidencia y actualiza continuamente.
Un perfil cognitivo es la representación estructurada de las características relativamente estables del funcionamiento cognitivo de un individuo: sus fortalezas, sus áreas de dificultad, sus patrones de procesamiento preferentes y sus condiciones optimas de aprendizaje. A diferencia del estado cognitivo, que es situacional y cambia hora a hora, el perfil cognitivo es longitudinal: captura tendencias que se mantienen a lo largo del tiempo y los contextos.
La distincion entre perfil y estado es fundamental en GLIA. El estado determina qué puede hacer el sistema ahora mismo; el perfil informa que estrategias tienden a funcionar con este usuario. Un sistema que solo trabaja con perfiles estaticos no puede responder a la variabilidad intraindividual. Un sistema que solo trabaja con estados momentaneos no puede acumular aprendizaje sobre el usuario.
Dimensiones del perfil cognitivo en GLIA
Modalidad de procesamiento
Preferencia relativa por procesamiento visual, verbal, auditivo o cinestesico. Determina que formatos de presentación facilitan la codificacion.
Perfil atencional
Patron de atención sostenida, selectiva y dividida. Incluye sensibilidad a la distraccion y capacidad de hiperfoco en condiciones de alto interés.
Memoria de trabajo
Capacidad tipica de retencion en memoria activa. Determina la densidad de información manejable sin sobrecarga.
Flexibilidad cognitiva
Facilidad habitual para cambiar entre esquemas o tareas. Informa el diseño de transiciones y el número de cambios de contexto por sesión.
Regulación ejecutiva
Capacidad para planificar, iniciar y sostener tareas de forma autónoma. Determina cuanto andamiaje estructural necesita el usuario.
Perfil energetico
Patron de disponibilidad cognitiva a lo largo del día y la semana. Incluye sensibilidad al agotamiento acumulado y tiempos de recuperacion.
Perfil estático vs. perfil dinámico
No captura la variabilidad intraindividual. Un mismo individuo puede funcionar de forma muy distinta según el momento del día, el nivel de estres acumulado o la cantidad de sueño. Un perfil tomado en un único momento es, en el mejor de los casos, una aproximacion.
No captura el desarrollo. Los perfiles cognitivos cambian con el tiempo. Un sistema que fija el perfil en el onboarding no puede modelar el crecimiento del usuario.
GLIA construye el perfil de forma incremental a partir de evidencia comportamental. El sistema parte de una hipótesis inicial y la actualiza continuamente. El perfil nunca se cierra: siempre puede ser revisado por nueva evidencia.
Cómo GLIA construye el perfil
Calibracion inicial. En las primeras interacciones, GLIA recoge señales a través de tareas diseñadas para observar patrones de procesamiento: velocidad de respuesta, tipo de errores, estrategias de navegación, reacciones ante distintos formatos de contenido.
Observacion continua. Durante el uso regular, cada sesión aporta evidencia que refina el perfil: que formatos generan mejor retencion, en que momentos aparece la sobrecarga, que tipos de retroalimentacion producen mas engagement.
Sin etiquetas diagnosticas. El perfil en GLIA no usa nomenclatura clínica. No hay usuarios con TDAH o con dislexia: hay usuarios con determinadas características de atención, procesamiento y regulación.
El perfil no define al usuario: lo acompana. GLIA no asigna una trayectoria fija a ningún perfil. El perfil es información que el sistema usa para tomar mejores decisiones de presentación, no un techo que limita las posibilidades del usuario.